


La noche, un estado del tiempo que para algunos indica el final de la jornada y para otros apenas el comienzo de la velada, pero con una única certeza, no se sabe que te depara sólo que es incierta.
Si bien es cierto que las raíces de un pueblo son imborrables, también es cierto que éstas pueden sufrir modificaciones con el paso del tiempo.
La etnia de los indios Waraos, perteneciente a tantas otras tribus que forman parte de las raíces indígenas del pueblo venezolano, aún permanece presente en una parte de nuestro amplio Delta del Orinoco; pero con una particularidad, han tratado de insertar el desarrollo urbano, la tecnología y todo aquello que implique evolución en la sociedad, dentro de sus costumbres. Evolución , que en algunos casos puede traducirse como positiva y en otros completamente negativa; como algo que corrompe una tradición y una cultura que se ha formado hace miles de años.
Esto es, sólo una pequeña muestra de cómo una cultura tan ancestral se mantiene a lo largo de los años sin mezclar su raza con otras, pero a su vez trata de adaptar su forma de vida insertando en ella elementos del mundo moderno, que se encuentra a miles de kilómetros de distancia pero que a la vez está muy cerca.
No dejan de lado sus raíces culturales pero tratan de adaptar la modernidad en sus vidas, siendo este un elemento en algunos casos un poco contradictorio que traduce una imagen desenfocada entre lo que es y lo que se descubre a través del ojo que observa distante.